La vaca llorona
La vaca está triste,
muge lastimera,
ni duerme, ni bebe
ni pasta en la hierba.
La vaca está triste,
porque a su chotito
se lo han llevado
los carniceros
al mercado.
Está tan delgada,
la vaca de Elena,
que en vez de dar leche,
da pena.
Mi abuela Mariana
tiene una cana,
cana canariera.
Mi abuela Mariana
me cuenta los cuentos
siempre a su manera.
Yo la quiero mucho,
yo la quiero tanto...
Me ducha, me peina
y me lleva al campo.
Me enseña canciones,
me ayuda a estudiar,
dice poesías,
solemos jugar.
Luego por la noche,
mi abuela me vela,
un cuento me cuenta
y cuando me duermo,
apaga la vela,
Mariana mi abuela.
Mi abuela Mariana,
de paja el sombrero,
el traje de pana,
mi abuela Mariana,
no parece abuela
que parece un hada.
Yo voy a una escuela
Muy particular
Cuando llueve se moja
Como las demás.
Yo voy a una escuela
Muy sensacional
Si se estudia, se aprende,
Como en las demás.
Yo voy a una escuela,
Muy sensacional,
Los maestros son guapos
Las maestras son más.
Cada niño en su pecho
Va a hacer un palomar
Donde se encuentre a gusto
El pichón de la Paz.
Yo voy a una escuela
Muy sensacional.
Todo el mundo tiene rejas.
Esta vida es una cárcel,
una jaula, una cisterna
y te ahogas cuando sales.
Qué inutilidad es ser
-cualquier profesión discreta-;
no quiero ser florecilla quitameriendas,
quiero ser quitadolores,
Santa Ladrona de Penas
ser misionera en el barrio
ser monja de las tabernas
ser dura con las beatas
ser una aspirina inmensa
-que quien me cate se cure-
rodando por los problemas.
Hacer circo en los conflictos,
limpiar llagas en las celdas,
proteger a los amantes imposibles,
mentir a la poesía secreta,
restañar las alegrías
y echar lejía a donde el odio alberga.
Versos serios
cuando la memoria se muere,
nace el olvido.
Cuando el árbol se muere,
nace el papel.
Cuando la paz se muere,
nace la guerra.
Todo esto nace
porque el hombre lo hace.
Cuando la noche se muere,
nace el día.
Cuando la tristeza se muere,
nace la alegría.
Cuando la luna se muere,
nace el sol.
Todo esto nace
porque lo hace dios.
La oveja
La oveja bala,
(a base de balidos
las ovejas se comunica
con sus vecinos).
La oveja es torpe,
sólo se sabe una letra
la be.
Me dice: -Be,
Be,
Be.
(Me voy)
Ocho tetitas
tiene mi cerda,
ocho tetitas
-y orgullosa de ellas.
Doce lechoncitos
tuvo mi cerda,
ocho están gorditos
y los otros dan pena.
Cuatro biberones
para los lechones
prepara la abuela,
los cría uno a uno
con santa paciencia,
con mucho cariño,
con leche de oveja.
Los cuatro cerditos
no pueden crecer
(biberón de oveja
no les sienta bien).
En vez de gruñir
sólo dicen ¡beee!
El camello se pinchó
con un cardo del camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.
Baltasar
fue a... repostar,
más allá del quinto pino...
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su "Longinos".
-¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
-Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido.
El camello cojeando,
más medio muerto que vivo,
va, despeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.
Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-¡Vaya birria de camello que en Oriente te han vendido!
A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!
Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.
Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-,
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.
-No quiero oro ni incienso
ni estos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero,
le quiero -repitió el Niño.
A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos,
mientras el camello echado,
le hace cosquillas al Niño.
Cuando el toro barre la arena
con el rabo,
es que tiene más de cuatro años.
El torero no se deja coger
(es que el toro no le quiere hacer daño).
Cuando el toro muge en el ruedo,
es que tiene miedo.
Cuando el toro no embiste
en el albero,
es que tiene pena del torero.
Cuando le pica el picador,
el toro siente mucho dolor.
El toro no tiene ganas de jugar
y juega.
El toro es noble.
El torero, valiente.
Suena la música.
Aplaude la gente.
El toro está malito,
respira mal.
Y dice el torito:
- ¿Por qué ahora aplaudirán?
Nota: Me gustarían los toros si al final,
no tuvieran al toro que matar.
Estaba el señor don Libro
tiritando de frío en su sillón,
vino un niño, lo cogió en sus manos
y el libro entró en calor.
YA no soy la niña amarga
que tenía un mar de llanto
y alta ortiga por el alma.
Ya no soy la niña enferma
que al oír risas lloraba;
ya salí del solitario
bosque que me acorralaba.
Ahora soy la niña verde,
porque floreció mi calma.
Ya no soy la loca triste,
ya no soy la niña blanca,
nuevo amor ha traspasado
con el nardo de su lanza
mi corazón, que ahora tiene
un nombre de menta y ámbar.
¡Ay cuánta sonrisa noto
que trepa por mis espaldas!
¡Qué brillo tienen mis ojos
-viudos de siete mil lágrimas-!
La vida me sabe a verso
y los besos a manzana.
-El monte arregla sus pinos,
por las rocas el mar baila-.
El amor danza en mi pecho.
¡Ya me quiere! ¡Ya me aguarda!
Ya no soy la loca triste,
que al oír risas gritaba;
ahora soy la niñadulce,
ya no soy mujer amarga.
A Lucinda, que tanto ama los versos.
Qué amor más sano había
entre el ciervo y aquella gacelilla.
Se encontraban al alba junto al lago,
se corrían saltando todo el día.
Su amor fue como el agua del arroyo,
¡qué cristalino amor ay, les unía!
La gacela y el ciervo paseaban
por el bosque besándose en la umbría.
Desinteresado amor les unía.
En el mundo animal
pasan las cosas
más bellas de la vida.
Un pájaro que canta a la paloma;
un lagarto que espera noche y día...
-una gacela hermosa se estremece,
porque el ciervo la mira-.
La roca tiene amores con el musgo,
la pared con la hiedra.
El árbol se conmueve con la brisa
el mar ama a la tierra.
Y todo tiene amores para nada.
Sólo del hombre brota el egoismo.
La gacela y el ciervo se han parado,
bajo la sombra espesa de los tilos...
A veces quiero preguntarte cosas,
y me intimidas tú con la mirada,
y retorno al silencio contagiada
del tímido perfume de tus rosas.
A veces quise no soñar contigo,
y cuanto más quería más soñaba,
por tus versos que yo saboreaba,
tú el rico de poemas, yo el mendigo.
Pero yo no adivino lo que invento,
y nunca inventaré lo que adivino
del nombre esclavo de mi pensamiento.
Adivino que no soy tu contento,
que a veces me recuerdas, imagino,
y al írtelo a decir mi voz no siento.
Con todo se puede hacer algo.
Hasta con un cero
- que parece que no vale nada - :
se puede hacer la Tierra,
una rueda,
una manzana,
una luna,
una sandía,
una avellana.
Con dos ceros
se pueden hacer unas gafas.
Con tres ceros,
se puede escribir:
yo os quiero.
"Aquí se vende de todo
palillos eléctricos, virgos de plástico,
comida para perros,
comida para gatos,
comida para ciervos,
cocidos enlatados.
Casas con ruedas,
ataúdes con ruedas,
corazones con ruedas.
Guantes para albañiles,
guantes para peones,
guantes para gigantes.
Gafas para dormir,
gafas para picar piedra,
gafas para picar cebolla,
¡Gafas para picar cebolla!
¡Gafas para picar cebolla!
¡Gafas para picar cebolla!
Aquí, donde la atómica
¡se venden gafas para picar cebolla!"
Por la tarde, al atardecer,
después de los versos,
me entretengo queriéndote,
me entretengo.
Apago las luces y enciendo el amor,
y al amor de la lumbre
que brota del recuerdo...
(¡Es hermoso el otoño para amarte !)
…encandilo mis ojos
y caliento mis dedos,
pongo agua en los nardos
y un disco de silencio.
Aunque no estás conmigo
a tu imagen queriendo,
por la tarde yo sola,
me entretengo,
queriéndote, me entretengo.
Miedo da a veces coger la pluma y ponerse a escribir,
miedo da tener miedo a tener miedo,
yo por ejemplo que nunca temí a nada,
pudiera ser que un día sintiera frío,
un frío nuevo que no le da el invierno.
Es malo que te corten las alas con un palo.
Es duro que los niños no te entiendan.
Es bastante dificil ser feliz una tarde
y lo mejor para sufrir es tener una viña.
Qué mal sienta la angustia si estás desentrenado.
Cómo te quema el pelo la gente que te grita.
Es lamentable y cruel que te roben el aire.
Afortunadamente esto durará poco
y lo otro, lo otro puede ser infinito.