DESPUÉS DE HABER CAVADO ESTE BARBECHO
Después de haber cavado este barbecho,
me tomaré un descanso por la grama
y beberé el agua que en la rama
aumenta su frescura en mi provecho.
Me huele todo el cuerpo a reciénhecho
por el jugoso fuego que lo inflama:
cunde la creación y se derrama
a mi mucha fatiga como un lecho.
Se tomará un descanso el hortelano
y aliviará sus penas combatido
por el vuento y el sol de un tiempo manos.
Y otra vez, inclinado cuerpo y mano,
seguirá ante la tierra perseguido
por la sombra del último descanso.
¡Y QUE BUENA ES LA TIERRA DE MI HUERTO!
¡Y Qué buena es la tierra de mi
huerto!:
hace un olor a madre que enamora,
mientras la azada mía el aire dora
y el regazo le deja pechiabierto.
Me sobrecoge una emoción de muerto
que va a caer al hoy en paz, ahora,
cuando inclino la mano horticultora
y detrás de la mano el cuerpo incierto.
¿Cuándo caeré, cuando caeré
al regazo
íntimo y amoroso, donde halla
tanta delicadeza la azucena?
Debajo de mis pies siento un abrazo,
que espera francamente que me vaya
a él, dejando estos ojos que dan pena.
UMBRÍO POR LA PENA, CASI BRUNO
Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.
Pena con pena y pena desayuno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que si me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero inoportuno.
Cardos, penas, me ponen su corona
cardos, penas, me azuzan sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.
No podrá con la pena mi persona
circundada de penas y de cardos...
¡Cuánto penar para morirse uno!
TU CORAZÓN, UNA NARANJA HELADA
Tu corazón, una naranja helada
con un dentro sin luz de dulce miera
y una porosa vista de oro: un fuera
venturas prometiendo a la mirada.
Mi corazón, amor, una granada
de pechiabierto carmesí de cera,
que su sangre preciosa te ofreciera
con una obstinación enamorada.
¡Oh, qué acontecimiento de quebranto
ir a tu corazón y hallar un hielo
intratable, una oscura y viva nieve!
Por los alrededores de mi llanto,
un pañuelo sediento va de vuelo
con la esperanza de que en él lo abreve.